Todos lo sabemos ¿No? Desde que somos pequeños tenemos esa abstracción extraña de que las cosas empiezan y acaban. Poco a poco vamos viviendo, vamos entendiendo, vamos procesando la realidad. Sabemos que las cosas son dinámicas. Las relaciones cambian, los años, las épocas, las pertenencias, las personas incluyéndonos a nosotros mismos. La conciencia de la impermanencia a veces se da poco a poco a medida que vives, ves cosas, piensas en lo que le pasan a los demás y a uno mismo y es inestable. A lo mejor no es después de un día sino después de una época o de muchas épocas que nos hacen vivirla y no solo saberla en teoría. Ya no es una cosa abstracta que le pasa a otros. Es algo que te pasa a ti. Todo lo que tenemos, todo lo que somos, todo lo que representamos… eventualmente desaparecerá. No siempre con la muerte y por eso nos tocará aprender a vivir con la ausencia. Nuestra casa, nuestros seres queridos, nuestra ropa, nuestro trabajo, nuestro ...
Cada uno de nosotros es un pequeño microcosmos en sí mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.