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Insultos


La Real Academia Española (RAE) define insultar como ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones. 

¿Y por qué querríamos ofender a alguien? Tal vez para descargar ansiedad, enfado, frustración… tiene más que ver con nosotros mismos de lo que parece y no solo por la persona que recibe el insulto.

Además, la mayoría de los insultos no son directos como tal. Muchos son a terceros y otros no son cara a cara aunque sí son directamente por un mensaje o un vídeo. 

Los insultos como bromas suelen ser una forma de mostrar confianza respecto a gente cercana y una broma es una broma si la otra persona se lo toma como tal. 

Hay bromas que se dicen o chistes que no funcionan igual para todos. El humor es tremendamente subjetivo. Depende de los valores de cada uno, de la situación en la que estén, experiencias pasadas, humor actual…

Si un chiste va sobre el mismo asunto, el planteamiento influye muchísimo en como alguien se lo puede tomar. 

Hay temas mucho más peliagudos que otros para los chistes. Cuando tocan realidades difíciles en las que realmente hay gente que sufre seriamente por ello. 

Una forma de afrontar cosas que producen dolor o incomodidad a veces es reírnos un poco de él, relativizarlo, no mirarlo demasiado.

Uno se plantea porque tal o cual cosa se consideran insultos y parece que hay un patrón bastante claro. Una misma raíz.

La de no eres suficiente, eres descartable, te quedarás solo, no eres válido, eres más prescindible que los demás, la gente no te querrá, hay algo malo en ti. 

Tal vez suena fuerte pero reflexionando es verdad. Es instintivo como lo percibimos y tan normalizado que muchas veces no nos paramos a analizar el fondo. 


Típicos insultos… 

Tonto (más todas variantes agresivas que prefiero no poner pero todos sabemos).

Inútil.

Feo.

Viejo. 

Ingenuo.

Demente.

Indeseable.

Mala persona.

Flojo.

Cosas acerca de la sexualidad, reproducción, descendencia. 

En el mundo hay desigualdad de recursos y supervivencia aunque ahora esté menos marcada en ciertos contextos que hace miles de años.

La selección es pragmática, lógica y los seres menos adaptados no eran los que sobrevivían. 

Los seres menos habilidoso, que se quedaban solos, que eran feos incluso (a veces se percibe como menos saludable), enfermos, ancianos, débiles, desagradables o dañinos… morían, eran menos cuidados por los demás y los humanos somos seres sociables cuya supervivencia y progreso se basa en vivir agrupados. 

Luego hay insultos más culturales o con contextos históricos. 

Por ejemplo hace algún siglo, lo deseable era tener la piel blanca y sobrepeso porque indicaba riqueza por abundancia de alimentos y no necesidad de trabajar en el campo.

Ahora en occidente el canon de belleza es más de un cuerpo ejercitado de una determinada manera. Da sensación de capacidad física, fortaleza, salud… pero al final es lo mismo interpretado desde puntos de vista diferentes.

La sexualidad ha sido desde hace tiempo un tema tabú que produce vergüenza, juicio e incomodidad. 

Insultar en base a ELECCIONES personales respecto a este tema es muy frecuente. 

Se ha dado un matiz social de devaluación personal, falta de autoestima y cosificación incluso.

Meterse con seres queridos (familiares, amigos…) suele ser objetivo de restar valor a uno mismo y a lo que amas. 

No es una regla aunque como los humanos tendemos a asociarnos en grupos, suele haber ciertas afinidades, cierta cohesión, cierto parecido.

Éticamente, los humanos simplemente por serlo tenemos el mismo valor vital. Es el azar el que pone a unos o a otros en posiciones más complicadas para la supervivencia o bienestar. Nadie elige como nacer, nadie elige donde nacer, nadie elige muchas cosas que le pasan. 

Un insulto nos pone de frente a la dureza del mundo y a su pragmatismo radical. 

Estar más abajo en las personas prioritarias si hubiera que elegir. 

La buena noticia es que ahora hay menos situaciones extremas en las que las elecciones son a vida o muerte. 

No estamos sentenciados de nacimiento directamente, es un cúmulo de cosas que tampoco controlamos del todo y lo que ocurra no tiene que ver con nuestro valor personal. 

Mucho es suerte. Puedes ser la persona más lista, guapa, amada, habilidosa del mundo pero en una situación crítica, como salud, puedes no ser elegido para invertir recursos frente a alguien que tiene más posibilidades de sobrevivir. 

Todos merecemos vivir, todos merecemos ser felices, todos merecemos amar, todos merecemos ser respetados… derechos hay, y es un intento de la humanidad de decirnos que somos importantes, somos valiosos aunque las circunstancias no sean iguales para todos.

Recordar estas cosas y que los insultos o críticas destructivas nacen de la emociones mal gestionada hacia otros, pueden ayudarnos a poner el foco más alejado y recordar que nuestro valor no depende de circunstancias externas. 

Los insultos no es la canalización ideal aunque reconocer que tal vez es un mal menor da perspectiva y a preferirlo antes que otras formas de violencia.

No podemos controlar lo que los demás hacen aunque podemos intentar promover la conciencia y trabajar en cómo nos afecta a nosotros mismos. 

Somos falibles y es natural que emocionalmente nos afecte lo que digan los demás o que nuestra reacción sea ofender como defensa o justificación por un sentimiento.

Las emociones no atienden siempre a razones, pero tal vez si alguien te lo dice una vez (que eres valioso por existir), el peso se alivie un poco.


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