Muchas cosas comienzan con la pregunta limpia de un ni帽o. Estaba empezando a leer y me pregunt贸 “¿Crees que el punto le gusta ser un punto? Es que es muy peque帽铆n”. Me re铆 diciendo que los puntos no son seres vivos, no tienen conciencia ni sentimientos pero… ¿Y si? … Creo que mi trabajo ten铆a una de las tareas m谩s extra帽as del mundo. Sentado en la oficina del Consejo de Letras, abr铆a el correo y de vez en cuando, me llegaba alguna queja. Alegatos de situaciones que se percib铆an como injustas desde el otro lado y yo no sab铆a demasiado bien como manejarlo. El a帽o pasado, el punto final se帽al贸 su descontento por quedarse siempre a la cola. Por ser quien ve las caras de decepci贸n de la gente o su enfado cuando las cosas no salen como quer铆an; por ver los suspiros de alivio por haber llevado a t茅rmino una obligaci贸n pesada y en ocasiones, la tristeza cuando se acaba algo que gust贸 y quer铆a que continuara un poco m谩s. El regusto amargo es perpetuo y se hace pesad...
Cada uno de nosotros es un peque帽o microcosmos en s铆 mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.