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Atrévete

 Atrévete.


Mírala de frente con la cabeza bien alta y deja que te acoja en sus brazos, para algunos acogedores, para otros asfixiantes. Ella te transportará a un universo del todo extravagante.
Un lugar en el que el bien y el mal van de la mano, donde lo doloroso y lo placentero se confunden, donde tanto el amor como el odio rozan la locura, donde la verdad y la mentira se unen a través de los matices y dónde la ignorancia es en numerosas ocasiones sinónimo de felicidad.

Donde experimentarás situaciones tan violentas que te quitarán la respiración, te arrancarán las lágrimas de los ojos y la tentación se apoderará de tus acciones. 
Llegará la desesperación a susurrarte al oído la posibilidad de dejar de lo que con tanto ánimo e ilusión habías comenzado, de no tener más la oportunidad de sentir el calor de una mano sobre la tuya, de saborear la electricidad de un beso apasionado, de mirarte al espejo y sonreír orgullosa y humildemente.
Donde habrá momentos en los que no quieras que nadie te mire a la cara, por vergüenza o por inquietud...
La inquietud paralizante de no ser suficiente, de no llegar a cumplir las expectativas impuestas por la sociedad, de no poder dar el máximo de ti a los demás, de que te hagan daño, de te juzguen, de estar solo.
Donde temerás el ocaso por miedo a no volver a ver el amanecer asomar por el otro extremo del horizonte.
Donde la confusión por las contradicciones del mundo te hagan cuestionarte hasta a ti mismo. 
Donde a veces al decir adiós, una parte de ti siempre se quede con esa persona tan especial, mientras otros rostros entrarán en tu vida aunque nunca igual.
Donde verás el sufrimiento ajeno y la agonía sin tú poder hacer nada para remediarlo.

Pero…
 
Dónde se te otorgará la posibilidad de disfrutar del simple olor de la mañana, el tacto del amanecer, la sonrisa del sol, el abrazo de la luna y los besos de las estrellas. 
Donde saborearás la amistad, escucharás el dulce sonido de los besos, la calidez del amor, la esperanza en una sonrisa, la ilusión de una promesa, la sensación de que todo es posible, la dulzura de una canción o la caricia de una mirada que te recorrerá todo el cuerpo en forma de escalofríos.
Donde experimentarás situaciones emocionantes que te pongan el vello de punta, en tiempos y lugares más inesperados. 
Donde hay amabilidad y bondad en numerosos lugares si sabes dónde buscarla.

Ese lugar…

Donde podrá haber tanto momentos de paz, como de tensión, como de fatiga o de consuelo. 
Donde apenas nada es seguro y por eso mismo, puedes perder a la vez que conseguir numerosas cosas que ni siquiera imaginaste seriamente. 
Donde habrá que elegir y renunciar a oportunidades constantemente sin tener apenas información de ninguna de ellas. 
Donde posponer decisiones también es una opción que puede dejar morir a las demás o bien puede hacer que aparezcan nuevas y beneficiosas. 
Donde todos tenemos inquietudes pero casi nadie se detiene nunca en su rutina.
Donde es probable que las personas partan de tu lado o tú te alejes del suyo pero donde no dejará de haber innumerables ocasiones de contactar con desconocidos con lo que seguir disfrutando del viaje de diferentes formas.
Donde los cambios son evitados muchas veces, siendo en otras ocasiones motivos de dicha.

Hazlo ya de una vez no mires más atrás, a lo que pudo ser y no fue,  a lo que no es queriendo que fuera, a lo que no será pero podría ser.
Avanza hasta el encuentro final con determinación y te aseguro de que merecerá la pena.
Atrévete a mirarla a los ojos sin apartarlos, desafíala aún con todas esas preguntas que en tu cabeza rondan.
Atrévete a aprovechar su única venida que no a todos le es concedida.
Atrévete a sentir la experiencia en tus propias carnes, a emocionarte y a descubrir lo bello que puede llegar a ser vivir.


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