Ir al contenido principal

Clemencia




Tus ojos entre la bruma se tornaron oscuros y lúgubres. 
Empapando tu rostro las lágrimas de arrepentimiento. 

Los estruendos de tus sollozos bombardeaban mis sentidos como un huracán amenazando con derribarme al ya conocido desconcierto.
Como unas olas feroces chocando contra el débil castillo de arena de mi voluntad, de mi decisión ablandada por la duda de la llegada de un cambio imposible. 
Meses tardé en que las paredes se hicieran de acero. 
Construir una fortaleza alrededor de mi corazón amenazando con oxidarse por el efecto del agua salada en tus pupilas.

Decenas de palabras de perdón brotaban de tus labios para caer enseguida en el inevitable vórtice del olvido.

El titánico esfuerzo para no romper a llorar puso al límite a mis fuerzas pero sin saber cómo, seguía en pie.

En mi cabeza surgían mil pensamientos de piedad rápidamente ahogados por mil y un recuerdos de escenas de odio desprecio y dolor que no me habían permitido disfrutar del hermoso regalo que es vivir.

Una sangrienta batalla en mi mente se libraba por el control de mi cuerpo, hasta que la última voz de compasión fue asesinada. 
En compañía de las ruinas de mi alma y las tenebrosas sombras que habían conquistado mi espíritu, decidí que el momento de actuar había llegado al fin.

Con mis manos temblorosas, apreté el gatillo. 

La bala de amor emponzoñado y envenenado hacía ti iba dirigida, no obstante, yo a ese estafador le vendí mi alma hace tiempo. 

Vivir con un demonio me obligó a convertirme en uno peor. 
No hay vuelta atrás, porque un demonio jamás perdona. Lo sabes bien.

Ahora era esa venganza en forma de pequeño trozo de metal dotado de una velocidad letal.
Atravesé tu cuerpo sujeto por el terror, envuelto en miedo y frágil como los de carne.
 
Innumerables veces me venciste mientras a mí solo me valió una. 

Una sola para acallar eternamente la boca de aquel ser cuya voz resonaba en mis pesadillas nocturnas que hacían de la oscuridad un ardiente infierno.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Ecos de madrugada

Ecos de madrugada. Es muy típico que de madrugada uno se despierte y algo común, como tener que ir al baño, nos saque de ese sueño en el que podíamos volar, nadar sin tener que contener la respiración o besar a la persona que amamos en secreto… Aunque hay veces que esas pausas son bienvenidas si el sueño es desagradable como llegar tarde, que al menos para mí, es más estresante de lo que en la realidad resulta ser. Sin embargo los sueños son solo eso, sueños, pensarlos pero no sobrepensarlos. Varias veces no los recuerdas en concreto, sólo si te hacían sentir cómodo, incómodo o si al menos te permitieron recargar algo de batería. Maldigo con la mitad de mí en el subconsciente y la otra en la realidad, que mi vejiga sea tan traicionera (y más al llegar a cierta edad) pero si cuando me despierto y no es por ella suele sentarme mucho peor, interrumpir el cine de sábanas blancas por nada... ¡es una vergüenza!, no obstante, tengo la ventaja de no tener que moverme un centímetro de mi cama m...

Seremos recuerdos

(Por favor, no me consueles diciendo que esa persona no supo ver lo increíble que soy y se arrepentirá de haberme dejado ir). Nunca me rozaste más que para darme un abrazo, nunca tu pelo acarició mi mano más que por accidente, nunca me miraste más allá de lo que podías ver, ni me sorprendiste por detrás rodeando mi cuerpo con tus brazos ni al girarme me diste ningún beso.  Nunca me quisiste de esa manera exclusiva y especial igual que los amantes que se esconden en la penumbra de la noche.  Nunca me trataste como alguien diferente ni me diste el privilegio de ponerme antes de todos tus planes. Nunca pasó nada de eso, aunque a mí me daba igual. Te seguía poniendo delante y después el resto.  Me gustaría llamarte amor en vez de necesidad pero no sé cuál de las dos eres.  Me gustaría llamarte paraíso en vez de oasis porque así tendría certeza de que te elijo porque quiero y no porque no tengo más opciones.  Querría que estuvieras en mi futuro porque te amo y no por...

Nuevo brote

(Para gente que no conozco y querría dar ánimos. La humanidad brilla entre los escombros cada día. Gracias por luchar cada instante en medio de toda la tormenta. Ojalá os guste. Todos los ánimos del mundo 🌱) Creció fuerte como un árbol, enérgico, contento, soñador, fuerte y humano.  Iba de camino a clase como cualquier otro día teniendo que coger el tren. Una mochila cargada de apuntes en la espalda y en la cabeza otras tantas cosas relacionadas con la universidad.  Nada volvió a ser como antes, después de un instante.  Una afilada hacha segó el tronco del árbol en un abrir y cerrar de ojos hiriéndole de forma irreversible. Rompiendo su vida, sus planes, su futuro, su todo. El hacha de guerra de personas insatisfechas que optan por la violencia sobre otros cuyas vidas no pueden ser de nuevo reemplazadas.  Dicen que son oprimidos por un sistema que no les atiende, pero ¿Y las secuelas que él tuvo? ¿Y todas las personas que dejaron de vivir? ¿Y el dolor de sus seres q...