(Conocedores del dicho de no juzgar un libro por su portada e inconscientes de todas las veces que no seguimos ese consejo). Acabamos de salir de clase un viernes a las 14 h de la facultad. La mañana se había hecho demasiado larga y no veía hora de comer y tirarme en el sillón a dormir un rato antes de comenzar a estudiar. Iba con 2 compañeros de clase y una chica amiga de uno de ellos que, por lo que explicó, había ido a recogerle para ir a un restaurante a comer con sus familias. No fueron necesarias presentaciones formales pues enseguida se integró en el grupo charlando. - Bueno, hasta el lunes, que voy a pillarme un "Glovo"- dijo uno de los chicos refiriéndose a utilizar el servicio de una empresa de comida a domicilio. - ¿Un globo? - se extrañó ella visualizando en su mente un trozo de plástico elástico inflado por la presión del gas en su interior - Sí, es que no he cocinado nada. - Ah vale, estaba pensando en que ibas a comprar un globo, como el de los cumpleaños y ...
Cada uno de nosotros es un pequeño microcosmos en sí mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.