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No volveremos

 


Como las aves que se marcharon. 

En un palacio no puedo encerrarte para mí. 

Debes brillar.

Si conmigo no lo haces ve donde tú alegría pueda florecer. 

Una brisa, una melodía, un alma libre que vuela sin ataduras. 

Elévate, elévate, elévate tan alto tan alto que nadie te alcance nunca ni te detenga. 

Avanza hacia delante sin miedo, dejando atrás lo que ya decidiste. 

Sin arrepentimiento, sin rencor, sin pena que te ralentice. 

Sabes tu meta, sabes tu camino, sabes la ruta que te llevará a tu destino. 

Apenas te veo como un puntito en el horizonte que se aleja y se aleja. 

Como ha de ser si es lo que ansías.


No me cabe duda que no vas a regresar. 

No flaqueo sino que lo digo con firmeza. 

Creyendo lo que antes negaba a creer. 

Abrazando lo que antes me hacía daño.

Porque me atormentaba la idea de dejar de esperarte aunque más el hecho de que no regresaras. 

Por eso lo sé, lo noto, lo intuyo, lo siento dentro. 

No volverás porque no lo hiciste antes mientras te invitaba a estar juntos. 

No volverás porque antes lo creía y me desgasté de decepciones. 

No volverás, porque ahora que acepté que no estás, no has vuelto. 


Ni yo volveré.

No, puesto que el amor a veces no es suficiente contra la cicatriz de la decepción. 

No es suficiente después de la desconfianza de que la corriente te llevará lejos y no buscaras nuestro reencuentro. 

No, porque he sanado mucho.

No, porque sé que también quieres que yo haga lo que mejor para mí.

No, porque no quieres que te espere igual que tú no me esperabas a mí.


Quiero que seas feliz, ojalá lo seas y llegues a ese sueño de serlo. 

En soledad o en compañía de otra persona que no seré yo. 

Me he dado cuenta de que aún estoy en la fase de llorar un pelín con tu recuerdo.

De emocionarme o ponerme a la defensiva cuando hablo de tí.

De tener miedo de encontrarte con alguien más mientras tampoco deseo volver. 

No quiero verte aunque te imagino en todas partes. 

Sí te pienso, lo sigo haciendo de manera tranquila y sutil, sin tanto ruido por tu ausencia, pero recordándote de todas formas. 


Dolió demasiado la ilusión a pesar de que no hubo promesas. 

Uno mismo es suficiente para hacerse daño con expectativas. 


Seguimos adelante. 

La vida avanza conociéndonos menos cada día.

Seguimos adelante.

Te sigo extrañando aunque los meses hayan pasado. 

Seguimos adelante. Con más experiencia, con más emociones, con más aprendizaje.


Gracias por enseñarme que podemos estar bien sin alguien a quien amamos.

Aunque antes me lo habían dicho, tú mostraste que verdad era.

Ese periodo nos respetamos, nos cuidamos, nos consolamos, nos ayudamos. ¿Quién no querría tener un amor tan puro y desinteresado?

Cuando te conocí no quería estar bien sin ti. 

Igual que esos cuentos “perfectos” románticos. No es tan bonito, sino una carga que alguien aguarde por ti eternamente si realmente no quieres regresar. 

Tú me dijiste que no sacrificara mi felicidad, que fuera con alguien que me correspondiera. “Ámate más” y qué poderoso escucharlo de tus labios. 

Cuando nos separamos el dolor se hacía demasiado pesado. ¿Me amaría alguien de forma tan hermosa como tú?


Porque nos queremos bien fue difícil dejar ir y por el mismo motivo yo no quería hacerte sufrir hiriendo tus alas con culpa ni reproches. 

No, tú me diste impulso para tocar las nubes del cielo y ahora que sueltas mi mano quiero continuar volando con lo que aprendí por ti. 

Me hiciste mejor persona, ahora te aliento a recorrer tu propia senda.


Ahora veo que fue hermoso y que te echo de menos calmadamente pero no volverás ni yo volveré porque nos queremos bien. 

Ninguno de los dos volveremos desde nuestra libertad para no hacerlo.

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