Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2025

Sociable

  (Cuando juzgamos personalmente la soledad ajena recuerda que solo es una suposición.) No le conocía más que de haber salido unos cuantos días con más personas. Parece que en una de esas quedadas, todos estaban ocupados excepto nosotros dos aunque eso no era ningún problema. Estuvimos conversando acerca de cosas ligeras en un principio. Más tarde, comentó que a veces sentía que la soledad pesaba demasiado y que no hay nada como saber que siempre puedes estar acompañado.  La clave era ¿En qué momentos te sientes solo? Y él me contestó que muchas veces cuando estaba con gente, trabajando, en casa...   No lo comprendí.  Esa persona siempre hablaba con los demás, era amable, conversaba y se paraba con muchos por ahí dando un paseo, hacía esos chistes, animaba a todos… Respondió que sabía que la gente notaba su presencia, igual que cuando una enorme roca esculpida está junto al camino.  La aprecias, la miras, incluso la fotografías… pero si un día desaparece no...

Dos tipos de afecto

  ¿Tú piensas cuando das o recibes una muestra de afecto de qué tipo es? ¿Son de las que se devuelven o de las que se guardan? Estaba destacado en cursiva. Letras inclinadas a punto de caerse unas sobre otras mientras articulaban una frase de un libro.  La frase del libro que quería acabar rápido y que no sabía que algo de él se quedaría siempre conmigo . Desde aquel día no volví a devolver un beso al alma, ni una caricia sincera, ni un te quiero desde el corazón, ni un te extraño con lágrimas en los ojos, ni una sonrisa inconsciente, ni una mirada sostenida, ni el calor en las mejillas en forma de sonrojo, ni un nombre en mis labios susurrantes extinguido por el miedo.  Porque fui consciente de que si realmente todo regresara al otro, acabaríamos vacíos y no lo estamos. Yo no lo estoy. Porque es imposible devolver un achuchón que te impide respirar por un segundo, una sonrisa recibida cuando por dentro andas llorando, una mirada que te vuelve otra vez visible cuando te c...

Riachuelo

  En el desierto solitario de la indiferencia me hallo tan solo desde hace unos pocos meses. Con escasez de motivación se arrastran mis pies simplemente por el hecho de que nunca han parado del todo. Ni medio año ha transcurrido tras la desaparición del oasis de ilusión que demasiado temprano quedó atrás con su marcha.  No hay más dolor, no hay más desilusiones ni esperanzas hechas trizas. He aprendido a sobrevivir sin excesos emocionales, seguir imaginando bellos lugares escapando temporalmente del que me encuentro, mientras avanzo. Es un consuelo por lo menos no extrañar, no añorar, no sufrir más por la idea de proseguir por esta senda que quiero recorrer.  Sin mirar atrás, nada me ata, nada me oprime y soy libre sin tanto miedo aunque con mucha añoranza del oasis cuando ahora vivo de charcos.  Mi camino resulta que se encuentra contigo, pequeño riachuelo.  Me alivias los músculos agarrotados con generosa ayuda cuando no sé cómo seguir y me facilitas un pelín ...

Castigo en el jardín

(La vida es como cuando te castigan en el jardín.) Hubo una época en la que me interesó preguntarle a personas sobre qué era para ellos la vida.  Amigos, conocidos, desconocidos, familiares… a todo el que me parecía que no me miraría mal, se lo preguntaba. Muchos hacían referencia a citas famosas o dichos populares de… la vida es lo que pasa mientras intentas planearla, la vida es una caja de sorpresas, la vida es lo más valiosos que tenemos, no sé qué es la vida. Una de las comparaciones más interesantes era esa, que la vida es como estar castigado en un jardín.  ... “Me acuerdo que solía ser travieso en la infancia y mis padres me castigaban a pensar en el jardín.  Una vez al día como mínimo, me pasaba por allí unos minutos que se hacían eternos. No es de esos castigos tortuosos sino más bien que te dan cierta resiliencia.  Al principio me sentaba en la escalera del porche, me tumbaba y miraba el techo contando las rayitas que había en la madera o los azulejos del ...