(Cuando juzgamos personalmente la soledad ajena recuerda que solo es una suposición.) No le conocía más que de haber salido unos cuantos días con más personas. Parece que en una de esas quedadas, todos estaban ocupados excepto nosotros dos aunque eso no era ningún problema. Estuvimos conversando acerca de cosas ligeras en un principio. Más tarde, comentó que a veces sentía que la soledad pesaba demasiado y que no hay nada como saber que siempre puedes estar acompañado. La clave era ¿En qué momentos te sientes solo? Y él me contestó que muchas veces cuando estaba con gente, trabajando, en casa... No lo comprendí. Esa persona siempre hablaba con los demás, era amable, conversaba y se paraba con muchos por ahí dando un paseo, hacía esos chistes, animaba a todos… Respondió que sabía que la gente notaba su presencia, igual que cuando una enorme roca esculpida está junto al camino. La aprecias, la miras, incluso la fotografías… pero si un día desaparece no...
Cada uno de nosotros es un pequeño microcosmos en sí mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.