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Mostrando entradas de enero, 2025

Mi fantasma

Esa persona no tenía nombre ni tampoco un aspecto invariante en mi mente.  Apareció en los tiempos en los que me sentía solo.  Siempre se quedaba conmigo cuando lo necesitaba, siempre me daba esas palabras de cariño adecuadas para animarme. Me dio un lugar para llorar y unas caricias y besos para compartir.  Nos amamos en silencio en la oscuridad de la noche y paseamos abrazados a plena luz del día.  Bromeaba conmigo haciéndome sonreír levemente, formando hermosos recuerdos.  A veces se reía mientras yo cocinaba, haciendo que la comida de ese día fuera un estuviera más chamuscada pero a la vez animada.  Nos abrazábamos viendo una película de miedo, nos consolábamos en una lacrimógena y nos reíamos de las románticas porque los protagonistas desconocían lo poderoso que era nuestro amor.  Nos acunamos en las noches de invierno con el frío, nos dábamos la mano en las noches estivales y cuando escondía mi rostro en su cuello, el mundo alrededor perdía impor...

La guerra nunca acabó

SOLDADO Hace más de seis décadas  En la escuela, siempre dijeron que era un alumno ejemplar. No debido a que sobresaliera en cuestión de notas, sino porque era dedicado en lo que hacía y me esforzaba por aprender.  Fui elegido varias veces delegado de clase porque se me daba bien mediar entre las personas. Era servicial, educado y considerado con todos.  No me llevaba mal con nadie, tenía muchos amigos, una buena familia con fuerte integridad moral y una novia muy dulce y hermosa.  Nos respetábamos, amándonos de manera sana, apoyándonos en las dificultades y celebrando los pequeños logros.  Íbamos a cumplir ya seis años desde que comenzamos a ser pareja pero nos conocíamos desde hace mucho más, al crecer en el mismo barrio junto a otros niños.  El primer recuerdo vívido que poseo de ambos fue una vez con ocho o nueve años. Ella iba con su madre por la calle y me saludó con la mano sin saber yo quién era. No me dio tiempo ni a devolverle el saludo al intenta...

Atrévete

  Atrévete. Mírala de frente con la cabeza bien alta y deja que te acoja en sus brazos, para algunos acogedores, para otros asfixiantes. Ella te transportará a un universo del todo extravagante. Un lugar en el que el bien y el mal van de la mano, donde lo doloroso y lo placentero se confunden, donde tanto el amor como el odio rozan la locura, donde la verdad y la mentira se unen a través de los matices y dónde la ignorancia es en numerosas ocasiones sinónimo de felicidad. Donde experimentarás situaciones tan violentas que te quitarán la respiración, te arrancarán las lágrimas de los ojos y la tentación se apoderará de tus acciones.  Llegará la desesperación a susurrarte al oído la posibilidad de dejar de lo que con tanto ánimo e ilusión habías comenzado, de no tener más la oportunidad de sentir el calor de una mano sobre la tuya, de saborear la electricidad de un beso apasionado, de mirarte al espejo y sonreír orgullosa y humildemente. Donde habrá momentos en los que no quiera...

Apelación a un reloj

  ¡Qué sórdido silencio imperturbable es el que mi habitación invade! Nada más que el golpeteo perfectamente acompasado del segundero osan resquebrajarlo. Creador del tiempo que te manifiestas tras una cápsula de frágil cristal. Legislador, juez y vigilante en nuestra cárcel de oro que se pasea sin dignarse a escuchar nuestras humildes y modestas súplicas. Ni el anciano más moribundo es objeto de tu compasión, ni el sufrimiento más implacable e inhumano serán motivo de misericordia. Nadie sobre la faz de la Tierra será testigo de tu indulgencia pues ni los momentos de sosiego más impertérritos, de la bonanza más próspera o de felicidad más verídicos son absueltos de pagar sus respectivos tributos. Cobarde, que no te atreves a descender a mi altura, cobarde ente malvado que ha venido a nublarnos la existencia de los que en este cosmos habitamos. Cobarde que no te arriesgas a abandonar tu soberbio trono de supremacía. Cobarde que te niegas a despojarte de tu hermoso cetro engarzado t...

Ecos de madrugada

Ecos de madrugada. Es muy típico que de madrugada uno se despierte y algo común, como tener que ir al baño, nos saque de ese sueño en el que podíamos volar, nadar sin tener que contener la respiración o besar a la persona que amamos en secreto… Aunque hay veces que esas pausas son bienvenidas si el sueño es desagradable como llegar tarde, que al menos para mí, es más estresante de lo que en la realidad resulta ser. Sin embargo los sueños son solo eso, sueños, pensarlos pero no sobrepensarlos. Varias veces no los recuerdas en concreto, sólo si te hacían sentir cómodo, incómodo o si al menos te permitieron recargar algo de batería. Maldigo con la mitad de mí en el subconsciente y la otra en la realidad, que mi vejiga sea tan traicionera (y más al llegar a cierta edad) pero si cuando me despierto y no es por ella suele sentarme mucho peor, interrumpir el cine de sábanas blancas por nada... ¡es una vergüenza!, no obstante, tengo la ventaja de no tener que moverme un centímetro de mi cama m...