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Mostrando entradas de agosto, 2025

Las frases de cochino

  SÉPTIMO MANIFIESTO  Cochino me iba a relatar las frases que había apuntado cuando me llamó la atención de forma imprevisible un cuaderno de tapa dura que estaba colocado sobre la mesilla. No sé cómo no me había dado cuenta de que estaba ahí antes, con todos esos colores tan bonitos y llamativos que tenía. Hacia un contraste notable con el salón, toda la casa y hasta la ropa de este hombre en los que predominaban tonos marrones, blancos y amarillos. Casi parecía no ser suyo.  Respecto a las frases, este poeta tenía escritos hasta los más rimbombantes micro manifiestos con una nota suya al lado que también me leía con tono jocoso. … "Lo que más mata es vivir". Esa ya te la dije… simple, tan obvia que se nos olvida. Yo la suelo recordar cada vez que siento que levantarme del sofá me pasa factura, luego recuerdo con agradecimiento que todo es porque estoy vivo. "Cuando los cerdos vuelen". Esta frase siempre me ha hecho pensar mucho acerca de las acepciones que le damo...

Cochino y sus libros

  SEXTO MANIFIESTO No sé cuántas veces he mencionado esto de cochino… que es poeta, autor, hombre, persona, señor, ser de naturaleza desconocida etc.  Me llamó la atención que no hubiera ninguna estantería polvorienta decorada con los lomos de muchos muchos libros. Ordenados por orden alfabético y por temática…  Le pregunté y respondió que ni en el salón ni en ninguna parte de la casa había una estantería, ah y además no había alquilado ningún trastero para meterlos. Había libros en una caja sí, en una caja de cartón colocada en el desván.  Comentó que le gustaba anotar frases de los libros y apenas los manoseaba para así poder venderlos de segunda o tercera mano. Pocos libros de primera mano tenía. -Entonces usted no es de los que subraya los libros…-deduje en voz alta. El poeta negó con la cabeza declarando que anotaba las frases en otro sitio pero sí los subrayaba con lápiz y usando una regla.  -¡Con bolígrafo jamás!-exclamó como si de un sacrilegio se tratar...

El perro de cochino

  QUINTO MANIFIESTO  El perro del cochino no cochino  El poeta cochino no cochino volvió a invitarme a su casa a charlar un rato. Menuda sorpresa la mía cuando un perro del tamaño de un conejo grande con uñas sucias, olisqueó mis zapatillas. El perro era de color castaño oscuro así que la sorpresa fue doble pues claramente no era negro. El hombre le regañó llamándole “Menja”. Fue en ese preciso momento cuando me entró la duda de si era un perro o un gato y si me pasaba algo raro en los ojos y confundía colores.  A lo mejor era el gato más extraño del mundo o un efecto óptico. Pasamos al salón y comentó que justo le había pillado ocupado aunque si le daba un par de minutos, terminaría enseguida y podríamos hablar.  Supuse que esperaría allí solo y enseguida regresaría, cuando el autor se sentó justo enfrente de mí, con la mirada perdida.  El silencio fue muy ruidoso mientras observaba con cuidado todos los movimientos de ese animal. Lentamente, se acomodó ju...

Los gatos de cochino

  CUARTO MANIFIESTO  Los gatos del niñato cochino no cochino Antes de que nuestro encantador amigo poeta se autodenominara como “cochino”, fue el apodo de “niñato” el que se puso en la infancia. Sí, lo conté en el relato de “oveja negra y oveja rosa” sin dar detalles. Este personaje me dijo de nuevo, que sus animales favoritos desde pequeño han sido los gatos. Desde hace menos tiempo le gustan los cerdos aunque este hecho no está relacionado con el apodo. Su cerebro recuerda haber visto un gato negro que decían que mala suerte daban. Quiso acariciar a este ser esquivo cuando muy ágil escaló un árbol y saltó por encima del muro que delimitaba un parque público con el patio privado del vecino. Su hermana se acercó corriendo preguntando que por qué estaba dándole un abrazo a un tronco y a ella nunca le daba ninguno cuando se lo pedía a lo que le contestó “niñita, estoy tratando de seguir a un gato. No abrazar un tronco… ¿Crees que podrías subirme al muro?”. Su hermana que a base...

Oveja negra y oveja rosa

  TERCER MANIFIESTO De nuevo me place hablar lo que nuestro poeta cochino no cochino me ha contado últimamente acerca de su larguísima infancia.  De hecho, aunque la piel del señor haya perdido colágeno pareciendo uno de los relojes de Dalí o una uva deshidratada, asegura que en el fondo fondo de subser, nunca ha dejado de ser un niño. Más bien, él se autodenomina “niñato”, que para las personas fuera de su círculo familiar más cercano es niño en versión insoportable y despectiva, no obstante, para él y su núcleo familiar. De hecho se lo puso él mismo por circunstancias que algún otro día comentaré. Sus padres en un inicio se negaron a llamarle así para más tarde ceder ante la cabezonería de su hijo y el argumento de que al nacer a su hermana 2 años más pequeña la decían “niñita”. Es curioso cómo este poeta habla de sus padres y su hermana usando el presente en vez del pasado a pesar de que hayan fallecido. Contestó que muchas personas lo hacen y no es curioso pero resaltando ...