Es muy típico que de madrugada uno se despierte y algo común, como tener que ir al baño, nos saque de ese sueño en el que podíamos volar, nadar sin tener que contener la respiración o besar a la persona que amamos en secreto… Aunque hay veces que esas pausas son bienvenidas si el sueño es desagradable como llegar tarde, que al menos para mí, es más estresante de lo que en la realidad resulta ser. Sin embargo los sueños son solo eso, sueños, pensarlos pero no sobrepensarlos. Varias veces no los recuerdas en concreto, sólo si te hacían sentir cómodo, incómodo o si al menos te permitieron recargar algo de batería. Maldigo con la mitad de mí en el subconsciente y la otra en la realidad, que mi vejiga sea tan traicionera (y más al llegar a cierta edad) pero si cuando me despierto y no es por ella suele sentarme mucho peor, interrumpir el cine de sábanas blancas por nada... ¡es una vergüenza!, no obstante, tengo la ventaja de no tener que moverme un centímetro de mi cama mullidita. Todo hay ...
Platos colocando con unos cubiertos a los lados. Servilletas blancas recién planchadas y copas brillantes de cristal. Una buena botella de vino añejo junto a un centro de flores secas. Solos estamos, solos morimos y las personas que antes de mí estaban, se han marchado. Casi inmortal, casi sempiterna. Con un "casi" al principio que anula lo que viene después. Soy muy anciana sobreviviendo generaciones tras ver tantas cosas que la gente de ahora tampoco sabe. He presenciando los golpes de enfado sintiéndome aterrada y de palabras entre gente que se amaba. He sentido a personas reunidas a mí alrededor. Sostuve el peso del amor de una pareja apasionada y el de alguien cuya vida fue arrebatada violentamente. El de un bebé riendo o llorando porque estaba fría y el de un niño que se había hecho daño en la rodilla. He sido manchada de sangre, polen, barro, arena, comida, basura, lágrimas, saliva y sudor… He escuchado emoción, dolor, risas, llantos, silencios, ruidos y m...