Platos colocando con unos cubiertos a los lados. Servilletas blancas recién planchadas y copas brillantes de cristal. Una buena botella de vino añejo junto a un centro de flores secas. Solos estamos, solos morimos y las personas que antes de mí estaban, se han marchado. Casi inmortal, casi sempiterna. Con un "casi" al principio que anula lo que viene después. Soy muy anciana sobreviviendo generaciones tras ver tantas cosas que la gente de ahora tampoco sabe. He presenciando los golpes de enfado sintiéndome aterrada y de palabras entre gente que se amaba. He sentido a personas reunidas a mí alrededor. Sostuve el peso del amor de una pareja apasionada y el de alguien cuya vida fue arrebatada violentamente. El de un bebé riendo o llorando porque estaba fría y el de un niño que se había hecho daño en la rodilla. He sido manchada de sangre, polen, barro, arena, comida, basura, lágrimas, saliva y sudor… He escuchado emoción, dolor, risas, llantos, silencios, ruidos y m...
Cada uno de nosotros es un pequeño microcosmos en sí mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.