(Desear lo que deseas y no complicarse más.) Ese beso suave, esas yemas en la mejilla, esa presión en el pecho, ese hormigueo en el abdomen o esa parálisis no parálisis en el que te puedes mover pero como no sabes qué hacer exactamente, permaneces como una estatua que respira. Ahora tienen nombre, rostro, sonrisa y voz. La puerta se cerró tras de ella y nos miramos. Como estar bocabajo, como volar lejos, como tener los pies anclados al suelo, como dos notas arbitrarias que juntas te recuerdan a una canción, un olor que te hace revivir una caricia, unos ojos similares a los huecos entre de las nubes por los que se filtra un rayo de Sol que calienta el cuerpo. Caminando rápido hacia mí dándome la sensación de que iba dando saltitos de alegría contenida. Y ese abrazo… tan dulce y rico de los que últimamente me nutrían el alma, la motivación, la ilusión. Nuestros rostros enfrentados y la mente buceando entre emociones. - Te he echado de menos - sus...
Cada uno de nosotros es un pequeño microcosmos en sí mismo y este solo es un intento de arte de una persona que siempre tiene un pie en los ecos de madrugada.