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Mostrando entradas de junio, 2025

Nuevo brote

(Para gente que no conozco y querría dar ánimos. La humanidad brilla entre los escombros cada día. Gracias por luchar cada instante en medio de toda la tormenta. Ojalá os guste. Todos los ánimos del mundo 🌱) Creció fuerte como un árbol, enérgico, contento, soñador, fuerte y humano.  Iba de camino a clase como cualquier otro día teniendo que coger el tren. Una mochila cargada de apuntes en la espalda y en la cabeza otras tantas cosas relacionadas con la universidad.  Nada volvió a ser como antes, después de un instante.  Una afilada hacha segó el tronco del árbol en un abrir y cerrar de ojos hiriéndole de forma irreversible. Rompiendo su vida, sus planes, su futuro, su todo. El hacha de guerra de personas insatisfechas que optan por la violencia sobre otros cuyas vidas no pueden ser de nuevo reemplazadas.  Dicen que son oprimidos por un sistema que no les atiende, pero ¿Y las secuelas que él tuvo? ¿Y todas las personas que dejaron de vivir? ¿Y el dolor de sus seres q...

Luces estroboscópicas

  Las horas que ponen de la entrada a las discotecas siempre son orientativas.  Simplemente un truco de marketing en el que te dicen que vayas a las once de la noche, nada más abrir, para que cuando cierren a las cuatro de la mañana, algo hayas consumido además de las tres copas que te incluían en la entrada.  El sello en la mano, con el logo del local para poder entrar a las 3 de la mañana sin hacer cola fue otra cosa que tuve que explicarle a esta persona que no era muy consciente de dónde se metía en realidad. Ella sabía que no lo sabía, y tenía el buen presentimiento de que no le iba a gustar, sin embargo… ¿Cómo asegurarse si nunca vas a ninguna fiesta?  Se encontraba nerviosa mirando alrededor y yo no entendía por qué, solo era una discoteca, ahí nadie amenazaba con suspender y tener que gastarte más dinero por la siguiente matrícula.  Le estaba explicando el sencillo sistema que era ese de salir por la noche cuando se rió señalando “Un sello, como esos que...

Por un escritorio

  Hay historias que empiezan y acaban en un escritorio. Hay muchas en realidad, muchas debido a que sobre ellos, se suele trabajar tanto en libros como en multitud de cosas más.  Nuestra “casi” historia comienza y acaba así. No por haber sido escrita literalmente, sino porque es lo que tenemos en común.  Coincidimos como consecuencia de que los dos tenemos que hacer cosas y elegimos el mismo lugar para asentarnos y cumplir con el deber.  Fue casualidad la primera vez mientras que las siguientes que coincidimos en el mismo escritorio, no lo fueron. Nos elegimos de alguna manera. Las penas con compañía suelen ser más ligeras. Las palabras de curiosidad se cruzan, pero la presencia silenciosa puso los ladrillos y algo entre nosotros se construyó.  Una mezcla extraña entre simples compañeros y amigos aunque circunstanciales, temporales, con fecha de caducidad.  Las circunstancias nos separarían físicamente y la voluntad de seguir yendo al mismo lugar no será un...

Nuestro mayor regalo

  La Luna, el Sol, el cielo, son de todos, son para todos, son observados por todos. Tan lejos se encuentran que los podemos mirar sin movernos del sitio, solamente esperando alzando la vista.  Un recuerdo de que no estamos tan lejos ¿verdad?  Somos dos personas separadas por la distancia aunque se piensan de forma etérea pero fuerte.  Estar cerca es algo que consuela, sin embargo, ¿qué importa lo cerca que podamos estar? ¿Qué más da que haya aviones, trenes, barcos, coches o piernas para poder encontrarnos en horas si no sabemos dónde estamos? si no sabemos cómo somos, si no sabemos apenas nada el uno del otro. Tan solo que existimos hace mucho tiempo sin certezas del presente.  La gente sin saber la historia se preguntará los motivos por los cuales pensar en una persona que ni sabemos si vive, con la que apenas nos permitimos tocar en un ligero beso en la mejilla por hacer un adiós decidido y menos doloroso quiero creer.  He aceptado o al menos aprendido ...

Ojos inundados y la belleza del suelo

  Y es cuando se inundan los ojos de lágrimas pero no acaban del todo de asomar cuando la vida pesa más.  A veces simplemente es el calor, otras veces el frío, otras el montón de responsabilidades que hay en la lista y no hay ninguna tarea por la que quieras comenzar o tal vez nada hay que hacer y nada te motiva a dar el primer paso.  Porque hoy no es el día, ni lo fue ayer, ni lo será mañana. No es la época. La cabeza se satura, llega la rabia en forma de pensamientos despiadados, existenciales y duros hacia uno mismo, y comienzas a hablarte mal. Entrar en el bucle y empezar a rumiar frases con la autocrítica en un hombro y la compasión en el otro. Igual que el demonio y el ángel de los dibujos animados.  Te dices ‘soy inútil y un vago’ mientras la compasión susurra ‘no lo eres, no has nacido para ser útil, no has nacido para trabajar ni para complacer a los demás’. El desprecio chilla pues ‘no hemos nacido con un propósito claro, pero en este mundo hay personas que...

El personaje de mis historias

  (No me lo esperaba.  No sabía que era real. ) En mi cabeza aparecías antes de habernos conocido, imaginaba tus ojos, tu pelo, tu voz, como algo que en la mente resuena pero no llega a cuajar del todo.  Alguien como tú, alguien como yo, charlando y hablando de la vida, siendo tan diferentes pero complementándonos de manera especial.  Como mundos tan distintos, que congenian y ahí es cuando ves que en una conversación simplemente es necesario escuchar, pensar y hablar.  Le daba vueltas… Tú siendo práctico y presente, yo en mi mente sobre pensando; tú guiándote por lo inmediato e impulsivo, yo sensible e inseguro; tú gustando más de las cosas materiales, yo dejándolas a un lado; tú sin ser demasiado entusiasta de los animales, yo apreciando cada uno de ellos; tú rodeado de gente a gusto y sin sentirte solo después, yo charlando animadamente y notando un vacío al marchar; tú activo físicamente, yo mentalmente; tú apuntando alto a la Luna en el cielo, yo acariciand...